domingo, 20 de febrero de 2005

La fantasía del metro

Viajas en un vagón de metro, un día cualquiera; no tiene por qué ser de camino o vuelta del trabajo, ni por qué no. De repente, una chica se sienta en frente de ti (o ya estaba allí y no te habías dado cuenta). Os miráis; ella no aparta la mirada en seguida ni hace como que lee ni mira la hora ni nada, símplemente te mira. Y sonríe."¿Cómo te llamas?", preguntáis uno de los dos.
Salís juntos del metro en ninguna de vuestras respectivas paradas, y ambos estáis convencidos de que sois lo que estábais esperando el uno para el otro.

Pero no.

La chica de la que no apartas la vista desde que entró (al igual que otros tres o cuatro como tú, o todo el vagón si lleva la falda lo suficientemente corta) no tiene ninguna intención de cambiar ni retrasar un minuto su plan de ir a su casa, comprar algo en la tienda, prepararse un té y pasarse la tarde en frente de la tele viendo lo que sea e irse a las 9 a dormir.
O tiene novio, que es mejor que no tener nada.

La fantasía del metro es universal. Creo que todo el que llega a una gran ciudad la alberga, durante más o menos tiempo. Después se te pasa, o empiezas a odiar el metro, o has estado cerca un par de veces pero te has dado cuenta de que es ridículo tratar de llevar más allá una conversación de ascensor.
- "¿En qué estació te bajas?" es a lo más que llegas.
- "Grijander"
- "Ah, yo sigo hasta Jandemor"

O símplemente:
- "Bueno, chao, yo me bajo aquí"
- "Chao, nos vemos"

El metro es como el ascensor: lo coges en una estación o piso determinado y vas hasta otra/o y casi siempre es igual, lo mismo; no tendría sentido que fuese diferente. Ese camino y recorrido que hacemos de memoria; como lavarse los dientes, como atarse los zapatos, como ir al frigorífico y coger un yogur.
Nunca sabes lo que va a durar el romance más corto y frustrante de tu vida; sólo sabes que va a ser corto y frustrante. Ella o tú os bajáis del metro y fin de la historia. Ambos tenéis un regusto amargo de saber que ella o él podía haber sido ELLO, pero qué se le va a hacer.
Después de un par de experiencias o semi-experiencias como ésa, nadie quiere probar otra vez.

La fantasía del metro es para principiantes.

Lecturas recomendadas:
- Juan José Millás: "Negro" (Cuerpo y Prótesis)
- Julio Cortázar: "La autopista del sur"

5 comentarios:

Eugenio Martínez Sierra dijo...

¿Y si oradas poco a poco su confianza?

¿Y si una vez la escribes un poema o una carta?

bowie dijo...

fantástica esa fantasía del metro. Hay un cuento de Borges que se desarrolla en el metro de París, acerca de un tipo que crea un juego en el que, aleatoriamente, va recorriendo todas las líneas, cada vez con un orden distinto. Siento no recordar el título...
y luego está "La cinta de Moebius", aquella película argentina que vimos con María en la filmoteca, ¿la recuerdas?
un abrazo

manolaii dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
manolaii dijo...

claro que la recuerdo. De hecho me acaban de prestar "Requiem for a dream", de Darren Aronofski, el mismo que dirigió "Pi", película que pertenecía al mismo ciclo de "cine y matemáticas" donde vimos la de Moebius

Stand by dijo...

...es curioso... creo que somos multitud los que tendemos a pintar retratos con familia al fondo a los desconocidos, y a ser posible en autobus, tren, metro o sucedaneo...