lunes, 21 de febrero de 2005

Hay blogs que nos gustan y otros que no nos gustan; hay cosas que nos gustan de algunos y otras que no: templates, imágenes, contenido, volúmen de comments. Hay una idea vaga, implícita de lo que queremos y lo que no queremos que nuestro blog sea, e insinuaciones explícitas de lo que queremos que no sea.
Como el crío, que queríamos que fuese a la Universidad y estudiase Derecho o pa Ingeniero, y nos termina liado con los ordenadores y la Enformática, así algunos blogs nos salen b-link-ogs y no hay forma ya.
Otros que queríamos que se pareciesen a su papá resultan ser hijos-de-puta-bastardos y se parecen sólo a la madre que los parió, es decir, a esa "ex-" en torno a la cual gira todo el blog, y de lo que nos damos cuenta a partir del noveno mes.
Como esa chica que acabamos de conocer, que tiene tan buen template y buen comienzo, aderezada con tan buenos comments, pero que siempre cuenta lo mismo, porque es algo que ha leído en alguna parte y le pareció tan bonito...
Los hay capullos sin abrir y de los cuales nunca sabremos lo que hubiesen podido llegar a ser (y a veces casi mejor).
Y finalmente hay blogs Ronaldinho, que nacen sin querer y sobreviven casi de milagro en una favela del alma de su dueño, pero llegan a convertirse en grandes estrellas futblogisticas y en la bombilla de las buenas ideas de la cabecera de la cama.


manolai@gmail.com

2 comentarios:

Eugenio Martínez Sierra dijo...

Siempre se pueden rectificar, no como los hijos.

manolaii dijo...

más vale calidad que cantidad, que dijo Cleopatra (o su prima, no recuerdo bien) o, como le oí decir una vez a mi padre por teléfono, "Caga más un buey que cien golondrinos"