jueves, 25 de septiembre de 2008

Parquesol


nunca he sido defensor de lo que significaba Parquesol para Valladolid. es decir, pensaba que el barrio -o zona residencial si se prefiere el eufemismo- iba a suponer problemas de mil tipos, aparte de crear alienación y toda clase de síndromes en sus residentes

un dato y una anécdota.

el dato, en una semana he recibido hasta 7 ofertas de trabajo -todas clases particulares- para dar clases en Parquesol. las tres veces que me he despertado sin saber muy bien dónde estaba, ha sido en Parquesol. y hoy, al salir de mi última clase, me he "pasado" a ver el segundo tiempo del partido, y los 2 golazos que le ha endiñado el Pucela al Almería ¡toma!



la anécdota, ayer tenía 20 minutos libres entre clase y clase, en Parquesol. hacía bueno e invitaba a pasear. sin saber muy bien cómo, di a parar en la Plaza de Marcos Fernández, principal foro parquesoleño, y me senté en un banco a hojear mis notas para la siguiente clase. al poco, el tremendo barullo me hizo levantar la vista y comprobar que, sin exagerar, al menos 100 niños y niñas de todas las edades corrían y brincaban y gritaban y montaban en bici y en patines se perseguían y se peleaban y jugaban al fútbol y a las muñecas y a puntos y al escondite inglés y a Batman y a levantar las faldas a las chicas (mi favorito) y a policías y ladrones... y las madres los vigilaban o los reñían o les daban la merienda o los perseguían cuando se iban corriendo sin control hacia la carretera, o les ponían el jersey porque ellas tenían frío... la sensación de satisfacción y de felicidad que me invadió casi me hacen saltar las lágrimas. 
en mi ciudad, en Parquesol, los niños y niñas aún juegan en la calle a la salida del cole, a la hora de la merienda


2 comentarios:

mandongo dijo...

manolo, esa es la señal: tu cuerpo te pide una familia propia

manolai dijo...

si ganas de follar las tengo siempre... pero lo que es la anécdota, pura sociología