salió de su casa muy temprano y, con el desayuno aún en la garganta, corrió hasta la parada del autobús. la cita con el dentista era a las 10. no era nada serio; una simple revisión, pero un dentista es un dentista. al ir a bajar del autobús, sintió a su espalda la apresurada y sudorosa presencia de aquella mujer que, sin darla tiempo de apearse y ganar la acera, precipitó toda su masa sobre la suela de la chancla, provocando así la hecatombe
- Mire lo que ha hecho. Me ha roto la chancla. Ahora me va a comprar unas
- Ya te apañarás
Claudia se sentó en un banco y lloró su desgracia. había perdido la cita con el dentista
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domingo, 26 de junio de 2005
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