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domingo, 4 de septiembre de 2011

Lajos II (historias de pescadores)


su casa está junto al río, y vive de lo que pesca, y de los pasajeros que transporta de una a otra orilla. hace poco perdió su licencia de barca: la policía que patrulla esta vía de comunicación le cazó y, además de perder el carné, tuvo que pagar una fuerte multa por 'conducir' ebrio. esto desequilibró fatalmente sus finanzas, y tuvo que elegir entre una nueva licencia de barca o renovar la de pesca. no le quedó más remedio que prescindir de la última.
este incidente no hizo sino acrecentar sus tormentos y dejarle bien claro que su ruina se debía al alcohol. su mujer le había abandonado por este motivo y desde entonces su vida era una espiral tenebrosa.
sin embargo, no todo fueron reveses: cuentan los pescadores que las aguas del Danubio le devolvieron su buena estrella al arrastrar, flotando hasta su barca, un billete de 20.000 forintos, que es lo que cuesta la licencia de pesca. ni siquiera pasó por su casa antes de dirigirse a la oficina a obtenerla.
ahora tiene más cuidado y sólo bebe cuando no está 'de servicio'. ahora si pierdes el último ferry no hay más cojones que nadar, pues ahora sí que no hay excepciones. a no ser que le llames con tiempo y le avises de que llegas tarde para negociar un precio por su espera abstemia

miércoles, 24 de agosto de 2011

Lajos (Angyalisziget)


sin Lajos no puedes llegar a la isla. en realidad sí puedes, pero habría que cruzar el río a nado y volver con la barca remando tú solo a recoger a los demás y las cosas... un coñazo. y ya no estamos para esos trotes

Angyalisziget mira a Ráckeve desde el norte, un tanto orgullosa de su aislamiento. las no más de 10 personas que viven allí permanentemente no quieren saber nada de un puente ni de asfalto. ni siquiera las bicis pueden circular por la isla. de hecho, ni aunque quisieran podrían maniobrar por esos lóbregos túneles verdes que son las calles de Angyalisziget
Lajos dirige el 'ferry' que te transporta a la isla, más o menos cada hora. otea desde su casa la otra orilla y si hay pasajeros... casi no te da tiempo a disfrutar el momento: a la de tres estás en la otra orilla rascándote el bolsillo en busca de sus 300 forint por barba

cuando de noche, ya cansado y ahíto de fröccs, te encaminas por la vereda hacia tu lecho sobre el río, no debes olvidar llevar contigo una vara para, cual palos de ciego, retirar las enormes telas de araña que estas tejen en los pasillos ahora tenebrosos. y lo mismo a la mañana siguiente, de vuelta a la casa a por cerveza o desayuno, debes romper algún himen que, por pena que te dé, se interpone entre el cielo y tú.

barcas de pescadores o de vecinos suben o bajan el río, y en mis sueños se confunden con los trenes nocturnos que siempre me ha gustado oir de noche. los mosquitos son un mal menor y evitable

tu descanso bajo las estrellas y a pocos centímetros del agua mansa es vigilado y arrullado por los pescadores que se instalan en plataformas vecinas para hacer de contrabajo a las ranas con el susurro monótono y acompasado de sus infinitas conversaciones en esa lengua imposible que es el húngaro.

a la mañana siguiente, los terceros rayos de sol te espabilan y te recuerdan que tienes hambre, que no tienes puesto el bañador y que debes, vara en mano, ir a por él para darte el primer chapuzón en ese espejo de cielo que es el Danubio a su paso por Ráckeve.

Lajos vuelve a recogerte el domingo para llevarte de vuelta a la realidad, el viaje en coche o en hév a Budapest, al asfalto, las bicis, la luz eléctrica y el agua corriente. pero sin agua

domingo, 10 de abril de 2011

bükk

es el nombre de los habitantes de esta montaña al norte de Budapest, donde Duna hace una enorme curva, un giro a la derecha y hacia el sur antes de entroncar la gran avenida por la que desfilará entre Buda y Pest. Le hemos visto derrapar, en la distancia, fustigado por el viento pero camuflado bajo su estruendo.
el día, soleado y airoso primaveral, ha transcurrido bajo las copas aún medio desnudas de las hayas, entre sus troncos altos, esbeltos y poderosos como un pívot de baloncesto, junto a sus raíces que, junto al camino, sin pudor se muestran, como si el pívot luciese orgulloso sus zapatillas de marca.
la ruta elegida no es especialmente dura: un paseo de 7 km en el que no da tiempo a cansarse ni a aburrirse de los allegros del viento, los cambios de tono y luz y los intentos de encuadrar el paisaje. La senda termina en Pilisszentkereszt, pueblo que toma el nombre de Pilis, la montaña. las calles llevan su nombre en húngaro y eslovaco: la frontera, en Esztergom, está a sólo 15 km. encontramos una cukrászda donde tomamos café y krémes...
la foto imposible del día ha sido registrar la explosión de verde en sus distintas fases, el rumor de los brotes de haya silenciados por el viento poderoso e implacable
la foto afortunada ha sido la revolución blanquivioleta que nos ha sorprendido en pleno centro de Europa

sábado, 19 de marzo de 2011

magyar narancs

ha sido una semana corta pero intensa. la cortedad se ha debido a un puente a principio de la semana. el martes 15 de Marzo, Fiesta Nacional, aniversario de la Revolución de 1848. sin aspavientos, sin estridencias, sin falsa ceremonia, sin ruido pero sin falta, las casas, los balcones, los tranvías, los puestos del mercado y las solapas se engalanaron con kokárdas y banderas nacionales. se pudo visitar el Parlamento y contemplar la milenaria corona de Szent István, tras una más o menos larga cola alrededor del edificio: buena ocasión para recrearse en detalles y ángulos imprevistos. discretas trompetadas y cambios de guardia militares.

el puente del lunes, secundado mayoritariamente, se demostró un gran acierto debido al sol y la agradable temperatura. no fuimos los únicos que nos acercamos a Aquincum, la orilla romana del Danubio. a pocos metros de las ruinas de esa primera ciudad del mundo 'civilizado' que le vio los bigotes a Atila, comienza un paseo fluvial flanqueado por todo tipo de ofertas gastronómicas. pescado del Danubio, sin duda, es la mejor elección

pero la semana no ha sido tan corta para todos. los que hicieron puente el lunes, hoy sábado, laborable a todos los efectos, lo están recuperando. los estudiantes están en clase, y están abiertas las oficinas y los bancos y Correos y la administración pública y las bibliotecas y...

en realidad, nada especial ni del otro mundo. ni gran festejo ni tampoco descontento. esto son lentejas, diríamos en España. magyar narancs, dicen aquí (naranjas húngaras): no son dulces ni las mejores, pero son nuestras naranjas.

lunes, 14 de marzo de 2011

las almejas del Danubio

en domingos soleados de casiprimavera uno puede acercarse a Szentendre, al norte de Budapest. también a orillas del Danubio, aunque rodeado por éste, y por partida doble, Szentendre se llaman tanto el pueblo como los 56 km² de isla que tiene en frente. en realidad, es el Danubio el que juega a desdoblarse y abrazar y esconderse y a hacerse imprevisible
el tren, el HÉV de Szentendre, en pocos minutos nos transporta -a nosotros y a nuestras bicis- doscientos años atrás a una playa fluvial bajo las torres de cuatro iglesias, callejas empedradas, cervecerías y 'lángoserías' escondidas. y también a sus colinas de casas pijas pero con puestas de sol... de cine, claro
esta versión del St. Albans de Londres, El Escorial de Madrid, etc. es un rincón que parece el escenario de un cuento de princesas y de brujas que, en domingos cuasiprimaverales, depara sorpresas como estos nuevos vecinos moluscos bivalvos

lunes, 7 de marzo de 2011

a vueltas con Margarita

por fin, lo conseguí

todos los sábados -o domingos- vamos a correr a la Isla Margarita -Margít Sziget- donde hay un circuito de 5,400m más o menos que equivale al perímetro de la isla, un huso en medio del Danubio

a la isla se accede por sus dos extremos, el Puente Árpád en el norte, y Margít Híd en el sur. este puente hace un ángulo en su punto central, desde donde lanza un arco vástago hacia la isla. es uno de los puentes más transitados, y más bonitos, por donde circula la línea 4 de tranvía que conecta Buda con el centro -Pest- formando una herradura con ambos extremos en Buda. este puente es, también, nuestro preferido, aunque por estar en obras desde hace un año el acceso no es cómodo, ni recomendable de hacer en bici. no veo el momento de que las obras terminen, especialmente por ese carril-bici que nos permitirá estar en la Isla en cinco minutos, y en el Centro en diez

por una u otra razón, se me había venido negando el poder completar corriendo la vuelta a la isla, y cerrar el huso con un sprint final torero. unas veces la rodilla, otras fallo de cálculo, otras símplemente que decides parar antes... pero por fin este domingo, bajo un sol helado y viento norte bajando por el Danubio, conseguí dar esa primera vuelta con un honorable sprint final bajo el arco isleño de Márgit Híd

viernes, 18 de febrero de 2011

días radiantes

cruzo el Danubio varias veces al día. por la mañana, de la estación Margit Híd, por el homónimo Puente Margarita, hasta Oktogon, camino a la calle Vörösmarty, en tranvía. mis ojos se van al sur, hacia el Parlamento, el castillo y el palacio, y el elegante Lánchíd, el Puente de las Cadenas. a la vuelta mi vista prefiere la Isla Margarita y la orilla Oeste. por la tarde, otro camino: al norte de la isla, de la Plaza Flórian a la Avenida Váci, sobre el majestuoso Puente Árpád. El Danubio norte parece un mar. Szentendre en la distancia. a la vuelta ya es de noche

hay días grises, días con niebla, días con nieve o con lluvia. días de frío y días de sol. pero no hay día que no piense que Duna no puede ser más espectacular