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lunes, 14 de marzo de 2011

las almejas del Danubio

en domingos soleados de casiprimavera uno puede acercarse a Szentendre, al norte de Budapest. también a orillas del Danubio, aunque rodeado por éste, y por partida doble, Szentendre se llaman tanto el pueblo como los 56 km² de isla que tiene en frente. en realidad, es el Danubio el que juega a desdoblarse y abrazar y esconderse y a hacerse imprevisible
el tren, el HÉV de Szentendre, en pocos minutos nos transporta -a nosotros y a nuestras bicis- doscientos años atrás a una playa fluvial bajo las torres de cuatro iglesias, callejas empedradas, cervecerías y 'lángoserías' escondidas. y también a sus colinas de casas pijas pero con puestas de sol... de cine, claro
esta versión del St. Albans de Londres, El Escorial de Madrid, etc. es un rincón que parece el escenario de un cuento de princesas y de brujas que, en domingos cuasiprimaverales, depara sorpresas como estos nuevos vecinos moluscos bivalvos

lunes, 7 de marzo de 2011

a vueltas con Margarita

por fin, lo conseguí

todos los sábados -o domingos- vamos a correr a la Isla Margarita -Margít Sziget- donde hay un circuito de 5,400m más o menos que equivale al perímetro de la isla, un huso en medio del Danubio

a la isla se accede por sus dos extremos, el Puente Árpád en el norte, y Margít Híd en el sur. este puente hace un ángulo en su punto central, desde donde lanza un arco vástago hacia la isla. es uno de los puentes más transitados, y más bonitos, por donde circula la línea 4 de tranvía que conecta Buda con el centro -Pest- formando una herradura con ambos extremos en Buda. este puente es, también, nuestro preferido, aunque por estar en obras desde hace un año el acceso no es cómodo, ni recomendable de hacer en bici. no veo el momento de que las obras terminen, especialmente por ese carril-bici que nos permitirá estar en la Isla en cinco minutos, y en el Centro en diez

por una u otra razón, se me había venido negando el poder completar corriendo la vuelta a la isla, y cerrar el huso con un sprint final torero. unas veces la rodilla, otras fallo de cálculo, otras símplemente que decides parar antes... pero por fin este domingo, bajo un sol helado y viento norte bajando por el Danubio, conseguí dar esa primera vuelta con un honorable sprint final bajo el arco isleño de Márgit Híd