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sábado, 2 de febrero de 2013

jueves de garganta

ha terminado por ser una sorpresa el que vuelva por aquí. y no se trata de ninguna ocasión especial para escribir, por la misma razón de que no ha habido motivos para dejar de hacerlo. pero había que acabar con ese vacío y ese silencio
han sido días difíciles, ¿y qué? días en los que casi me lanzo al vacío de la soledad, seguidos de días en los que casi me lanzan al vacío laboral... pero a estos han seguido días de suerte, y días de abundancia: torkos csütörtök, es el día en que muchos restaurantes de Hungría se ponen de acuerdo y todo lo que comas o bebas te va a costar la mitad. casi sin avisar, sin anuncios ni publicidad; sólo una vez al año, que varía de fecha y nunca se sabe a ciencia cierta...
el jueves remataba una semana muy dura, así que decidimos ir a cenar pato a un restaurante -el Chagall- donde lo preparan de fábula. aunque no habíamos reservado mesa, no nos costó encontrar una aparente. la sorpresa vino al pedir la cuenta: 50% de descuento.
al día siguiente aproveché una información parecida: 66% de descuento en la piscina, si vas entre las 10 y las 13h para concluir que a veces no es la vida la que te trata mal, sino la gente ruin, cainita y sin escrúpulos a los que la felicidad, la suerte o el trabajo ajenos no les dejan vivir

martes, 1 de noviembre de 2011

¡caraguapa!

nos lo decía la Tita con voz de urraca ronrroneante, mientras nos pellizcaba la mejilla, cuando íbamos a visitarla. o el consabido '¡caradebobo!', si ya no nos podíamos aguantar la risa a cuenta de alguno de sus desvaríos. los últimos años que hemos ido a visitarla al cementerio por Todos los Santos hemos seguido la broma... ¡pues no somos nada bromistas los moranes!

esta mañana he echado de menos esta tradición, y para consolarme he visitado uno de los muchos cementerios que tiene Budapest. a la entrada, pero sobre todo a la salida del Cementerio de Farkasréti, en Buda, nos hemos encontrado con un felino graznófono y picudo que parecía querer saludrnos a lo 'Conchita': ¡ca-ra-gua-pa!


el paseo por el cementerio parece más el que pudiera darse por un parque o jardín. algunos rincones me han recordado lejanamente al Victoria Park, o a alguna zona del Hyde Park londinenses.
aquí no sólo encontramos cipreses sino todo tipo de árboles, la mayoría de hoja caduca, en plena actividad otoñal esparciendo sus despojos multicolor por el suelo y el aire. naturaleza y necropolítica a partes iguales, me he deleitado en las suntuosas esculturas, los caprichosos mensajes y caligrafías, la siempre curiosa sonoridad y nomenclatura de los nombres húngaros, la delicada sencillez de la decoración de las sepulturas ajardinadas y casi siempre decoradas con velas.
he buscado las tumbas de Bártok y a Kodály sin éxito, pero hemos encontrado otras sorpresas...
y en algunas sepulturas las cruces no eran cruces, sino estrellas de cinco puntas


ya de noche, me he acercado al otro cementerio que está cerca del centro, el Kerepesi temető y he paseado a oscuras por sus avenidas anchas, entre esculturas imponentes y modestas sepulturas, robustos árboles y adustos panteones, cuyos contornos se adivinan por la multitud de velas y candelas de colores que las adornan. el espectáculo es único y sobrecogedor, cientos de miles de pequeñas llamas vibrando en el aire quieto de la noche, mientras visitantes y paseantes deambulan en respetuoso silencio. como lo que debieron de ser las catedrales góticas medievales, iluminadas tan sólo por velas y coloreadas por sus cristaleras, este jardín de luces de otoño hace palidecer cualquier decoración navideña moderna y no digamos ya las horteradas halloweenenses al uso. los susurros y el ruido de pisadas en la hojarasca delatan nuestra presencia. pero a veces una sombra que surge de entre los setos o las esculturas, o el roce en la mejilla de una hoja al caer nos recuerda dónde estamos y que son ellos, los muertos, los que están en su casa


domingo, 10 de abril de 2011

bükk

es el nombre de los habitantes de esta montaña al norte de Budapest, donde Duna hace una enorme curva, un giro a la derecha y hacia el sur antes de entroncar la gran avenida por la que desfilará entre Buda y Pest. Le hemos visto derrapar, en la distancia, fustigado por el viento pero camuflado bajo su estruendo.
el día, soleado y airoso primaveral, ha transcurrido bajo las copas aún medio desnudas de las hayas, entre sus troncos altos, esbeltos y poderosos como un pívot de baloncesto, junto a sus raíces que, junto al camino, sin pudor se muestran, como si el pívot luciese orgulloso sus zapatillas de marca.
la ruta elegida no es especialmente dura: un paseo de 7 km en el que no da tiempo a cansarse ni a aburrirse de los allegros del viento, los cambios de tono y luz y los intentos de encuadrar el paisaje. La senda termina en Pilisszentkereszt, pueblo que toma el nombre de Pilis, la montaña. las calles llevan su nombre en húngaro y eslovaco: la frontera, en Esztergom, está a sólo 15 km. encontramos una cukrászda donde tomamos café y krémes...
la foto imposible del día ha sido registrar la explosión de verde en sus distintas fases, el rumor de los brotes de haya silenciados por el viento poderoso e implacable
la foto afortunada ha sido la revolución blanquivioleta que nos ha sorprendido en pleno centro de Europa

lunes, 7 de marzo de 2011

a vueltas con Margarita

por fin, lo conseguí

todos los sábados -o domingos- vamos a correr a la Isla Margarita -Margít Sziget- donde hay un circuito de 5,400m más o menos que equivale al perímetro de la isla, un huso en medio del Danubio

a la isla se accede por sus dos extremos, el Puente Árpád en el norte, y Margít Híd en el sur. este puente hace un ángulo en su punto central, desde donde lanza un arco vástago hacia la isla. es uno de los puentes más transitados, y más bonitos, por donde circula la línea 4 de tranvía que conecta Buda con el centro -Pest- formando una herradura con ambos extremos en Buda. este puente es, también, nuestro preferido, aunque por estar en obras desde hace un año el acceso no es cómodo, ni recomendable de hacer en bici. no veo el momento de que las obras terminen, especialmente por ese carril-bici que nos permitirá estar en la Isla en cinco minutos, y en el Centro en diez

por una u otra razón, se me había venido negando el poder completar corriendo la vuelta a la isla, y cerrar el huso con un sprint final torero. unas veces la rodilla, otras fallo de cálculo, otras símplemente que decides parar antes... pero por fin este domingo, bajo un sol helado y viento norte bajando por el Danubio, conseguí dar esa primera vuelta con un honorable sprint final bajo el arco isleño de Márgit Híd

viernes, 18 de febrero de 2011

días radiantes

cruzo el Danubio varias veces al día. por la mañana, de la estación Margit Híd, por el homónimo Puente Margarita, hasta Oktogon, camino a la calle Vörösmarty, en tranvía. mis ojos se van al sur, hacia el Parlamento, el castillo y el palacio, y el elegante Lánchíd, el Puente de las Cadenas. a la vuelta mi vista prefiere la Isla Margarita y la orilla Oeste. por la tarde, otro camino: al norte de la isla, de la Plaza Flórian a la Avenida Váci, sobre el majestuoso Puente Árpád. El Danubio norte parece un mar. Szentendre en la distancia. a la vuelta ya es de noche

hay días grises, días con niebla, días con nieve o con lluvia. días de frío y días de sol. pero no hay día que no piense que Duna no puede ser más espectacular