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lunes, 7 de marzo de 2011

a vueltas con Margarita

por fin, lo conseguí

todos los sábados -o domingos- vamos a correr a la Isla Margarita -Margít Sziget- donde hay un circuito de 5,400m más o menos que equivale al perímetro de la isla, un huso en medio del Danubio

a la isla se accede por sus dos extremos, el Puente Árpád en el norte, y Margít Híd en el sur. este puente hace un ángulo en su punto central, desde donde lanza un arco vástago hacia la isla. es uno de los puentes más transitados, y más bonitos, por donde circula la línea 4 de tranvía que conecta Buda con el centro -Pest- formando una herradura con ambos extremos en Buda. este puente es, también, nuestro preferido, aunque por estar en obras desde hace un año el acceso no es cómodo, ni recomendable de hacer en bici. no veo el momento de que las obras terminen, especialmente por ese carril-bici que nos permitirá estar en la Isla en cinco minutos, y en el Centro en diez

por una u otra razón, se me había venido negando el poder completar corriendo la vuelta a la isla, y cerrar el huso con un sprint final torero. unas veces la rodilla, otras fallo de cálculo, otras símplemente que decides parar antes... pero por fin este domingo, bajo un sol helado y viento norte bajando por el Danubio, conseguí dar esa primera vuelta con un honorable sprint final bajo el arco isleño de Márgit Híd

viernes, 18 de febrero de 2011

días radiantes

cruzo el Danubio varias veces al día. por la mañana, de la estación Margit Híd, por el homónimo Puente Margarita, hasta Oktogon, camino a la calle Vörösmarty, en tranvía. mis ojos se van al sur, hacia el Parlamento, el castillo y el palacio, y el elegante Lánchíd, el Puente de las Cadenas. a la vuelta mi vista prefiere la Isla Margarita y la orilla Oeste. por la tarde, otro camino: al norte de la isla, de la Plaza Flórian a la Avenida Váci, sobre el majestuoso Puente Árpád. El Danubio norte parece un mar. Szentendre en la distancia. a la vuelta ya es de noche

hay días grises, días con niebla, días con nieve o con lluvia. días de frío y días de sol. pero no hay día que no piense que Duna no puede ser más espectacular